martes, 19 de febrero de 2013

¿Quién es quién en la red?: El certificado digital


A lo largo de las diferentes entradas de este blog, hemos ido resaltando las grandes ventajas que nos ofrecen las TIC en nuestra vida cotidiana pero, a pesar de todas ellas, no debemos olvidar que en la red se concentra un gran número de personas dado su carácter de acceso público. Ello favorece el anonimato, hecho que muchos aprovechan para vulnerar la seguridad e integridad de los demás usuarios, por lo que tenemos que extremar las precauciones cuando accedamos a dicha red, ya que está en juego la protección de nuestra información, un bien muy apreciable para este tipo de personas.

La globalización tecnológica ha permitido la interconectividad de millones de equipos dentro de una misma red, Internet, ello ha llevado a un aumento del uso de este servicio y, a su vez, de la aparición de nuevas actuaciones delictivas que han obligado a los diferentes gobiernos a legislar y regular el uso que se realiza de esta herramienta con el objetivo de evitar y castigar el abuso que algunos internautas hacen de ella. Tal es así, que se han producido numerosos casos graves de robo de información, inutilización de redes y equipos o fraudes en diferentes transacciones económicas y bancarias.

Por todo ello, la identidad digital se establece como el mecanismo de seguridad más objetivo, pues la misma está avalada por un organismo oficial, como puede ser la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, dependiente del Ministerio de Economía. A su vez, dota de credibilidad a los usuarios en el uso de la red, ya que favorece una actitud responsable, dada la huella digital que dejan las transmisiones de datos.

Esta identificación se lleva a efecto mediante la emisión de un certificado electrónico cuyo titular puede realizar diferentes trámites telemáticos tanto con entidades privadas como públicas, garantizándose que su poseedor es verdaderamente quien realiza las operaciones, lo que nos ayuda a evitar que nuestra identidad sea suplantada. Igualmente, se limita el acceso a información de carácter confidencial, pudiéndose realizar únicamente por nosotros.

Las facilidades que presentan los certificados electrónicos radica en que permiten al usuario acceder a los diferentes servicios de la web 2.0 desde su propia casa, sin tener que realizar una personación, lo que agiliza las diferentes trámites que pueden llevarse a cabo con él, como, por ejemplo, acceder a nuestra información bancaria, solicitar citas médicas o presentar multitud de solicitudes con la administración a través de la firma digital, otro método de identificación que nos permite firmar un documento evitando que sea modificado.  Por tanto, la experiencia en el uso del certificado digital podría llegar a ser bastante positiva, dado el reducido o casi nulo nivel de riesgos en el tratamiento de la información que comporta. Os adjunto un vídeo elaborado por AsturiasTramita donde se explica cómo utilizar el certificado y otros trámites que podrían realizarse.  




La crisis económica ha puesto de manifiesto la necesidad de un cambio de modelo en la organización política de nuestro país, por lo que en un futuro, esta forma de identificación, serviría para involucrar más a los ciudadanos en los asuntos que le confieren, ya que podrían llevarse a cabo consultas telemáticas con total garantía.

Finalmente, dado los riesgos y vulnerabilidades existentes, debemos tener en cuenta que los únicos responsables de proteger nuestra intimidad somos nosotros, por lo que debemos evitar una sobreexposición en la red y limitarla únicamente a los actos que resulten necesarios, estableciendo siempre los parámetros de seguridad necesarios con el fin de evitar que terceros accedan a nuestra información privada.


Francisco J. Hidalgo
IEDA


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